Hillbilly, una elegía rural

En ese gran contenedor, ese mercadillo lleno de productos audiovisuales que es Netflix y en el que rebuscando a conciencia a veces encuentras alguna joya, se acaba de estrenar una de sus más importantes apuestas de la temporada. Y es que de un tiempo a esta parte, la plataforma ya nos tiene acostumbrados a obsequiarnos al final de cada año, con alguna delicatessen que suele meterse entre lo mejor de la temporada cinematográfica.

El argumento de “Hillbilly, una elegía rural” se basa en el best seller del mismo título, sobre la historia real del propio autor. Narra la encrucijada de un estudiante de derecho de Yale, a las puertas de una entrevista para obtener un importante empleo, al que se le cruza una crisis familiar que le hace revivir todo su pasado.

A priori, el producto debería suscitar cierto interés. Por un lado está su director, Ron Howard, con una carrera algo irregular, pero casi siempre dentro de unos margenes de cierta calidad, aunque algo lastrado por su obsesiva orientación en la búsqueda del gran público. En su haber obras notables como “Una mente maravillosa” (2001), “Cinderella Man” (2005) o “El desafío: Frost contra Nixon” (2008). Películas todas ellas con un potencial muy alto, y aunque da la impresión de que su director no exprime al máximo el potencial de esas historias, al menos es capaz de hacer un producto solvente y de buena factura con ellas.

Ron Howard movie “Hillbilly Elegy” filming in Middletown, Ohio | NBC4  WCMH-TV

Por otro lado, está el reclamo de dos grandes actrices, de dos generaciones diferentes, pero de merecido prestigio ambas, Glenn Close y Amy Adams, que además aquí encarnan unos personajes susceptibles para el lucimiento.

Amy Adams, Glenn Close talk their major 'Hillbilly Elegy' transformations |  EW.com

Pues bien, todo este previo sobre las expectativas que puede tener la película, es lo más interesante de la misma. Lamentablemente, una vez vista, es complicado encontrar motivos para recomendarla. La reacción que provoca es la de cierta perplejidad porque esta cinta aparezca en algunos pronósticos como una potencial aspirante a llevarse algunos premios.

Quizás el problema sea que Ron Howard, que empezó muy joven en el mundo del cine, ha rememorado sus inicios en los años 70 y 80 en los que hacer una película para televisión significaba hacer un telefilm de los que ponen los fines de semana después de comer. Porque tristemente esto es lo que ha perpretado nuestro querido Ron, un telefilm para la hora de la siesta.

La historia, aunque algo manida, no deja de tener cierto potencial. Superación, familia rota, reencuentro con el pasado, son cuestiones ya muy tratadas en cientos de películas, pero capaces de ofrecer resultados satisfactorios. Pero este no es el caso, bajo una factura algo más cuidada y algunos nombres relevantes en el elenco interpretativo, el director parece aburrirse con una historia a la que no dota de brío alguno y cuya potencial emoción no es adecuadamente transmitida a un espectador, que sin caer en el total aburrimiento, seguramente dentro de una semana ya habrá olvidado casi por completo lo que acaba de ver.

Un film cuyos personajes, a pesar de vivir situaciones límites, no son capaces de transmitirnos emoción alguna y donde buena parte del desarrollo de la historia se nos presenta a retazos brevemente explicados y mal desarrollados.

En cuanto a las actrices, ni Close ni Adams realizan sus mejores interpretaciones. Encarnan unos personajes potencialmente fuertes, pero ahogados en una estructura, en una forma de contar la historia, con continuos saltos temporales que aquí cercenan lo que de fuerte puede tener una trama que solo vemos fragmentada y que no permite que el espectador empatice con lo que está pasando.

El protagonista, autor del libro sobre su propia vida, está aquí encarnado por dos actores que interpretan su adolescencia y su presente, Owen Asztalos y Gabriel Basso respectivamentre. Ambos correctos, sin más, son los que llevan realmente el peso de la película. Como contrapunto algo hueco pero lo único luminoso del film una, como siempre, guapísima y solvente Freida Pinto.

Hillbilly Elegy (2020) - IMDb

Una decepción por su falta de acierto en la estructura, su incapacidad en transmitir emoción alguna y por la indiferencia que provoca en el espectador. Un telefilm, en el sentido mas peyorativo del término.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s