Mank

Netflix acaba de estrenar la película que llevo un año escuchando que va a ser la más importante del 2020. Sin duda atractivos no le faltan, ya que a estar dirigida por David Fincher, uno de los grandes del cine contemporáneo, se le suma un argumento potencialmente adictivo para cualquier cinéfilo clásico, como es la historia del guionista, Herman J. Mankiewicz, al concebir el guion de “Ciudadano Kane”. Personaje este, quizás algo eclipsado en general por la gran carrera de su hermano menor, Joe Mankiewicz como director, y en lo particular por la arrolladora personalidad de un Orson Welles que ha pasado a la historia como hacedor en solitario de uno de los grandes obras de la historia del cine.

Siempre han resultado atractivos esos personajes talentosos, a la sombra de otros, que no vieron tan reconocidos sus méritos, pero que eran imprescindibles para llevar a cabo determinados proyectos. Ese tipo de personaje es Herman J.Mankiewicz, guionista del Hollywood clásico que firmó multitud de guiones desde el final del cine mudo hasta su muerte en los cincuenta. Un artesano de la escritura y hacedor de historias en la época en que los grandes estudios estrenaban películas, igual que Ford hacía coches. Algo que Fincher aborda desde la implicación personal que para el director debe suponer el hecho de que el guion de esta película sea de su padre, Jack Fincher, cuya figura parece querer reivindicar, realzando un arquetipo de personaje que siempre ha estado en la trastienda.

Mank': los personajes reales de la película de Fincher de Netflix

Como ya he dicho, una historia como esta llevada a la pantalla, es el sueño húmedo de cualquier cinéfilo. Si “Ciudadano Kane” como película, es el Sancta Sanctorum de la cinefilia, recrear su génesis, contexto, circunstancias, la figura del propio Orson Welles y el retrato que hacía de algunos personajes de la época, es algo siempre sugestivo. Con lo cual, volver a ese mundo, y poner el foco en un personaje considerado subalterno a Welles, pero en el fondo autor intelectual de tan magno artefacto fílmico, es muy apetecible.

Pero he de decir, y empiezo por las conclusiones, que como espectador, y cinéfilo clásico al mismo tiempo, esta película me ha decepcionado. Peor aun, doy un paso mas, y podría afirmar que si me desprendiera de mi condición de cinéfilo clásico y me quedara solo con el traje de espectador “estandar”, el adjetivo que usaría sería aun peor, hablaría directamente de una película algo aburrida.

Aun reconociendo que el film es interesante, creo que tan solo lo es para una minoría que conoce a todos los personajes que ahí aparecen y que erroneamente, el director presume que todos controlan, ya que en ningún momento considera necesario profundizar demasiado en sus personalidades, ni explicar apenas quienes son.

La fragmentación, el constante ir y venir de la historia, la sensación continua de encontrarte algo desubicado como espectador y cierto caos argumental, no permiten empatizar con un mundo que apenas se nos muestra en la cinta, pero que nos consta que era mágico y apasionante. Los actores están correctos, con Gary Oldman al frente llevando el peso del film y Amanda Seyfried y Lily Collins como mejores escuderas del protagonista. Pero sus personajes son incapaces de transmitir una emoción que nos haga empatizar con ellos, puesto que realmente no llegamos a conocer sus inquietudes ni motivaciones más profundas. Un talón de Aquiles que se repite en el cine de Fincher, perfecto en lo técnico, de precisión milimétrica, pero muchas veces incapaz de transmitir al espectador ese intangible que es la emoción.

Hay una voluntad de recrear cierto estilo semejante a “Ciudadano Kane”, pero todo parece impostado, lo que que en Kane resulta fascinante, en Mank es neblinoso. No se explica convenientemente más que con algún discurso añadido, la verdadera naturaleza de la relación de Mank con su mujer, tampoco la de Hearst y Davies. El contexto político resulta desdibujado y episódico con la candidatura de Upton Sinclair en California. Se nos hurta el drama vital de la secretaria de Mank pero sobre todo, las auténticas motivaciones de Mank para recrear de forma tan cruel a los Hearst, sus supuestos amigos. El nudo central de la trama, no queda resuelto, ni tan siquiera da pie a una hipótesis.

Quién es quién en 'Mank': guía para no perderte la película de Fincher | El  cine en la SER | Cadena SER

Podríamos decir que la película mantiene un moderado interés por lo que sabemos previamente de su trastienda, y porque hay algunos diálogos y situaciones de bastante brillantez. Pero ese moderado interés sabe a poco teniendo en cuenta el enorme potencial de la historia y las mas que sobradas capacidades de quien está al otro lado de la cámara, y al que llevábamos seis años esperando ver en la gran pantalla. De ahí que el veredicto final a una cinta a la que se le pide mucho y que penetra en ámbitos cinéfilos apasionantes, no pueda más que resultar decepcionante, carente de emoción y sin solución satisfactoria que desentrañe ninguno de los enigmas que señala.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s