Cumple 100 años: “The Penalty”

Se cumplen 100 años del estreno de “The Penalty” (traducida en ocasiones como “El hombre sin piernas”). La película narra la historia de venganza de un hombre sobre el médico que le amputó de niño sus dos piernas de forma innecesaria. Un argumento morboso y lleno de sordidez ya que además este niño se convertirá en una especie de líder criminal de San Francisco sin escrúpulos.

La película fue dirigida por Wallace Worsley, que desarrolló su carrera en el cine mudo y cuyo hito más alto además de “The Penalty”, fue “El jorobado de Notre Dame” en 1923. Es un film que entronca con ese lado oscuro, sórdido y terrorífico de la época cuyo máximo exponente fue Tod Browning y que se mantuvo en muchas películas hasta inicios de los años 30.

Una película que podríamos catalogar como thriller, pero que también tiene drama, acción, emoción, melodrama, algo de terror y podría constituir un germen del cine negro con una acción que se encadena con acierto y sin descanso.

Sin embargo, aunque podemos hablar del argumento, el estilo, su época, etc, la película se la come un inconmensurable Lon Chaney. Una de las más grandes estrellas del cine mudo que murió con el inicio del sonoro y que interpreta su primer gran película como protagonista absoluto .

Lon Chaney, apodado “el hombre de las mil caras”, presenta un rostro carismático, que a diferencia de muchas de sus interpretaciones, aquí apenas está caracterizado por maquillaje alguno. Su personalidad traspasa la pantalla. Poderoso, contundente, su sola presencia en un plano atrapa todas las miradas.

The Penalty (1920) - Turner Classic Movies

Aquí su gran proeza es aparecer toda la película sin piernas y ciertamente, si no supieramos quien es Lon Chaney, juraríamos que el actor carecía en verdad de extremidades. Pero no es así, Lon Chaney tenía sus dos piernas, aunque parezca casi imposible viéndole moverse con una desenvoltura que debió requierirle un descomunal esfuerzo físico a lo largo de todo el rodaje.

Sin los medios y los trucajes digitales de hoy en día, la vigencia y fuerza de Lon Chaney siguen cautivando al hacernos sentir que asistimos a un espectáculo interpretativo único y singular. Su actuación es icónica, sorprendente e inverosímil por su complejidad y su casi invisible artificio. El actor no solo interpreta a un tipo sin piernas, sino que realmente te hace dudar que las tenga.

The Penalty (1920 film) - Wikipedia

Merece la pena detenerse en una cinta entretenida y llena de giros y subtramas. Pero sobre todo, merece la pena fijar la mirada en un actor, hoy convertido en mito.

Cumple 100 años: El hombre y la bestia (Dr.Jekyll and Mr.Hyde)

Este año 2020 se cumplen 100 años del primer “largometraje” en adaptar el clásico de la literatura de Robert Louis Stevenson que es “Dr.Jekyll y Mr.Hyde. Entrecomillamos largometraje ya que entre 1908 y 1916 se realizaron varias películas cortas adaptando la historia, a las que habría que añadir la película perdida de F.W. Murnau “La cabeza de Jano” realizada también en el mismo año 1920. Con lo cual este es el primer largo que nos ha llegado de esta historia.

Esta película fue dirigida por John S.Robertson, personaje ya olvidado de la época del cine mudo que practicamente desapareció (como muchos otros) con el sonoro, y que tiene en esta su única película que ha trascendido hasta nuestros días. Como protagonista John Barrymore, integrante de la primera generación de la saga de actores más relevante y longeva de Hollywood, los Barrymore, y que encarna en esta película su primer gran papel en el cine.

Morality Play: Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1920) | Nitrate Diva

Hablar de esta película es pertinente, pero sobre todo desde el punto de vista de la “arqueología cinéfila”, ya que se trata de la obra que abre el fuego de las adaptaciones literarias del libro de Stevenson, que con posterioridad ha sido llevada a la gran pantalla en multitud de ocasiones tanto en su aspecto formal y fidedigno al relato como es este caso, como desde el punto de vista de la idea o el mito que lleva implícito.

No obstante, si me tengo que ceñir a sus valores cinematográficos, creo que esta adaptación deja bastantes dudas. Apenas sentimos la tensión, la turbación y malestar moral del protagonista. La narración no aterroriza en ningún momento y sus elementos más oscuros no están apenas presentes mas que de forma descriptiva.

Sin duda es una pena que no nos haya llegado la película de Murnau, ya que de ser así probablemente sería esta la película de la que estaríamos hablando. En la Alemania de los estudios UFA se estaba inventando el terror y el simbolismo en el cine como consecuencia del estilo expresionista que predominaba en ese contexto, y la historia de Stevenson encajaba en esa escuela donde el elemento psicológico también ocupaba un lugar relevante.

No quiero decir que en Hollywood no pudiera haberse hecho una obra de mayor entidad, ya que la emoción, el desdoblamiento y el fondo moral de esta historia podrían haber sido muy bien aprovechados por ejemplo por un director como D.W.Griffith, al que el relato le va muy bien a su estilo. Pero no, no podemos considerarla una obra referente, sino un poco voluntarioso y demasiado académico intento de plasmar una obra maestra de la literatura, pero incapaz de transmitirnos ni su tensión ni sus dilemas de forma contundente.

Respecto a la interpretación de John Barrymore, un actor de gran prestigio con una dilatada carrera teatral en personajes shakesperianos, me cuesta medirla en términos actuales. Lleva el peso de la película y la transformación se basa más en su gestualidad que en una caracterización no muy excesiva. En cualquier caso ya nadie le quitará el honor de ser ese primer actor al que se le vio en la gran pantalla transformarse de Jekyll a Hyde, eso sí através de un poco matizado cambio de plano superponiendose otro sin más, y es que no dejamos de estar en los albores del cine.

El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson. –  No solo técnica

El resto de personajes que rodean al protagonista tiene un rol minúsculo en la trama, resultando sorprendente la escasísima y casi irrelevante presencia de la novia del doctor Jekill y la ausencia de tensión y dramatismo en el final del relato. Veo que en una historia que es todo alma y conflicto se limitan a mostrarnos una descripción de los hechos sin ir al fondo de las cuestiones existenciales que plantea.

Sólo recomendable para los cinéfilos mas curiosos, y a la vez apesadumbrados por no poder disfrutar de la versión de Murnau.

Cumple 100 años: “El Golem” de Paul Wegener y Carl Boese

En 1920 se estrenó la que podríamos considerar la versión cinematográfica definitiva de “El Golem”, que toma como referencia la leyenda de una estatua, un hombre de barro, erigido en el siglo XVI en el gueto de Praga y creado para salvar a la amenazada comunidad judía de la ciudad.

Esa leyenda fue libremente llevada a la literatura por Gustav Meyrink en 1915 en un popularísimo libro que fue el más leído en su época. Tomando como referencia el personaje protagonista de la historia, el cine no tardó nada en adaptarlo y fue Paul Wagener, actor y director, el encargado de hacerlo, a través de tres películas, inencontrables dos de ellas (1915 y 1917), pero quedando la tercera “El Golem” 1920, como la versión definitiva de la historia que ha llegado a nuestros días.

Refiriéndome a la película en si, recordar que estamos en el mismo año en que se estrena “El Gabinete del Dr.Caligary” y que nos encontramos en los albores del expresionismo alemán. Pero en el caso de “El Golem” no podemos decir que haya tomado unos senderos estilísticos tan rupturistas. Los decorados son excelentes y la estática adecuada, pero en un ámbito mas realista dentro de lo gótico a pesar de que la historia podría permitir mayores audacias visuales.

Der Golem – Wie er in die Welt kam (1920) | Silver in a Haystack

Realmente, viendo la trama, los que vemos es una especie de Frankenstein judío, que usa muchas referencias del monstruo clásico. Es una historia correctamente llevada y solo a veces emocionante (lo mejor la persecución por parte de el Golem de la chica y su amante). Por otro lado, la interpretación de Wagener como monstruo puede resultar hoy un tanto desfasada, con un exceso de expresividad que provoca una ligereza innecesaria en lo que debería aspirar a ser puro terror. Un personaje que es una estatua y al que un hieratismo de corte mas “frankensteniano” le hubiera venido mejor.

Un golem movido por bacterias - Jot Down Cultural Magazine

La transcendencia de Paul Wagener, director y protagonista de la película, no ha llegado a nuestros días mas que por este film y por “El estudiante de Praga”. Fue de los artistas que siguó trabajando con los nazis y su carrera nunca alcanzó las cotas de sus inicios. Curioso que quien hoy es recordado por interpretar a un personaje que defendía a los judíos, acabara siendo uno de los actores oficiales del régimen nazi.

En cualquier caso estamos ante uno de estos clásicos indiscutibles de la época en los que el cine empieza a ser también arte y a transcender de forma artística, y esta película es una parada que todo cinéfilo debe visitar.

Cumple 100 años: “Las dos tormentas” de D.W.Griffith

Este año 2020, se cumple el centenario de una de las películas mas importantes de D.W.Griffith, “Las dos tormentas” cuyo título original es “Way Down East” (“Camino hacia el este”). Es bueno que hablemos de esta película, puesto que quizás sea la única oportunidad de hablar, en lo que a centenarios se refiere, de D.W. Griffith figura esencial en la historia del cine, cuya última obra importante es esta película que voy a tratar.

D.W. Griffith es nada más y nada menos, y así lo reconoce casi toda la generación de cineastas posteriores a la suya, que el padre del cine. La persona que creó el lenguaje cinematográfico y que sentó las bases sobre la forma de contar historias desarrollando un tipo de estructura narrativa que aun hoy sigue vigente. Todo esto queda resumido en una frase de Charles Chaplin sobre él: “El maestro de todos nosotros”.

Griffith, el racista sureño que reinventó el cine

Ciertamente su paternidad apenas transcendió al momento de la concepción del cine, y su patriarcado duró poco. En sus primeros tiempos, cuando las películas duraban media hora, en 1912, hizo “Los mosqueteros de Pig Alley”, señalada por todos los especialistas como la primera película que contenía los ingredientes básicos de lo que luego sería el cine negro. Posteriormente realizó lo que siguen siendo dos obras magnas del cine que aun hoy siguen impresionando y que marcaron un antes y un después en el arte cinematográfico, las colosales “El nacimiento de una nación” (1915) e “Intolerancia” (1916). Hitos del cine, y también de su carrera, ya que tras estos films ya solo transcendieron con relevancia hasta nuestros día “Lirios rotos” (1919) y el film que nos ocupa “Las dos tormentas”. D.W.Griffith creó” el cine, y esculpió estos magnos monumentos para inmediatamente después caer en el olvido y convertirse en una especie de anacronismo. Ni siquiera puede decirse que no se adaptara al sonoro como les pasó a muchos, ya que apenas llegó con vigencia y transcendencia a los años 20 y el sonoro solo le certificó como una pieza de museo.

También se podría hablar de la personalidad de D.W.Griffith, de su origen sureño, de su afán evangelizador y transcendente y de las mil polémicas que aun hoy sigue generando “El nacimiento de una nación” y el papel de héroes que encarnan en la misma los caballeros del Ku Klux Klan. No es mi intención, y además no estoy de acuerdo con este revisionismo que desacredita obras artísticas por ideas de antaño o concepciones de otras épocas. Griffith es historia del cine, fue un pionero e independientemente de polémicas, su lugar es incuestionable.

Otro elemento importante es su protagonista, Lilian Gish, quizás la primera gran estrella cinematográfica. Una habitual en las películas de Griffith (era parte de la troupe de actores que le seguían) un prototipo en cuanto a físico y forma de actuar de lo que era una actriz de cine mudo, y que si bien no consiguió mantener su estatus tras su etapa con el director, al menos estuvo presente en films muy posteriores y de gran relevancia como “La noche del cazador”, “Jennie” o “Duelo al sol”, llegando a trabajar hasta finales de los 80 (murió con 99 años).

Lillian Gish | About Lillian Gish | American Masters | PBS

Centrándonos en “Las dos tormentas”, la película es puro Griffith. Con un formato de melodrama decimonónico y extremo y con toda una serie de elementos aun vigentes en este tipo de historias, como pueden ser una mujer pobre, engañada, que se queda embarazada, que pierde a su hijo y cuyo pasado la persigue cuando reconstruye su vida y se acerca a la felicidad. Estamos ante una historia interesante, contada con ritmo, entretenida (lo cual no es siempre fácil , ya que la mirada de hoy complica mucho acercarse al cine mudo de hace un siglo) y muy emocionante.

Quizás lo que más sigue trascendiendo de la película es ese final espectacular y trepidante donde la protagonista queda aislada en un bloque de hielo que se dirige a una cascada y que ciertamente visto hoy, mantiene tensión y provoca admiración por el mérito de hacerlo en aquella época.

Lillian Gish Stock Videos & Royalty-free Footage - Getty Images

Una muy buena película, no solo interesante, también objetivamente emocionante y entretenida, con giros en la trama, escenas trepidantes, múltiples escenarios, personajes complejos y un ritmo adecuado (salvo el inicio de la segunda parte, quizás en exceso contemplativo). Una obra que a pesar del tiempo mantiene su fuerza, merece la pena ser vista y que sorprendentemente ha aguantado bien el paso de los años, nada menos que cien.

Cumple 100 años: El Gabinete del Doctor Caligari

Este año 2020 es el centenario del estreno de “El Gabinete del Doctor Caligari” de Robert Wiene, y pretendo con periodicidad mensual y desde este momento, hablar mes a mes de una película que cumpla 100 años en el año en que estemos.

Recuerdo perfectamente la primera vez que oí hablar de esta película. En mi adolescencia, a finales de los 80, yo era seguidor del programa de radio “Polvo de estrellas” de Carlos Pumares, para muchos un punto de partida en nuestra cinefilia. Un programa único en la madrugada (empezaba tras “Supergarcía”) y con un personaje que enganchaba, unas veces para bien y otras para mal, como era Pumares, pero del que aun hoy me sorprende como calaron en mí algunas de sus opiniones, filias y fobias.

Recuerdo que Pumares, en un programa casi ausente de publicidad, tenía una pequeña sección patrocinada previa al fin de semana para hablar de las películas que iban a poner en televisión los días siguientes (como casi no había canales, era una tarea posible). Fue en esa sección cuando comentó que la2 iba a emitir “El Gabinete del Doctor Caligari”. De repente cambió de su habitual tono histriónico a uno mas sosegado y académico. Yo nunca había oído hablar de la película y recuerdo lo que dijo de ella, y que desde ese momento es el criterio que me hace considerar si una obra es o no fundamental para la historia del cine. Pumares dijo más o menos, que en un libro de historia del cine que solo tuviera veinte páginas, “El Gabinete del Doctor Caligari” saldría siempre.

Resumir la historia del cine en 20 páginas es una labor imposible, pero en caso de acometerla, en la misma solo podrían figurar unas poquísimas obras referenciales y claves, que serían esos pocos hitos que han hecho avanzar este arte sin los cuales este no podría entenderse, y esa película de la que yo no había oído hablar, al parecer era uno de estos.

Por lo tanto, no se me ocurre mejor manera de empezar este repaso mensual de películas que cumplen 100 años, que con esta película, extrema en su singularidad y ubicada en un contexto histórico y artístico, la Alemania de los años 20, la República de Weimar, que supone una da las cimas del arte cinematográfico, solo truncado por la llegada del nazismo y donde en mi opinión, hubo una concentración de talento que superaba al propio Hollywood.

“El Gabinete del Dr.Caligari” nos cuenta la historia del misterioso Caligari que presenta en una feria a un sonámbulo, Cesare, capaz de predecir el futuro. Al mismo tiempo, unos asesinatos en la ciudad despiertan las sospechas sobre ellos.

Se ha escrito mucho sobre la película, y a veces se ha querido transcender el ámbito cinematográfico, lo cual es tentador por el contexto, pero algo ventajista. De ahí que no esté muy de acuerdo con su dimensión profética de lo que ocurriría años después en Alemania donde el Doctor Caligari, que sería Hitler, usa al sonámbulo y sometido Cesare, que sería el pueblo alemán, para que ejecute los crímenes que le ordena.

No obstante, una lectura más realista, sí que podría dar pie a elucubraciones poéticas, y es que el actor que encarna a Caligari, Werner Krauss, permaneció y trabajó en el III Reich, mientras que Cesare, Conrad Veidt huyó a EEUU (formó parte del reparto de “Casablanca”) y fue un declarado antinazi.

Ciertamente, en el guion hay una pretensión al parecer pacifista de quienes lo realizaron, Carl Meyer y Hans Janowitz, mezclada con recuerdos personales y vivencias propias. Pero en cualquier caso, resultando interesante su argumento, para mi “El Gabinete del Doctor Caligari” es sobre todo un decorado, una estética, que se introduce en la historia para conformar en el espectador una impresión de alucinación malsana y pesadilla enfermiza.

El gabinete del doctor Caligari (1920) - Filmaffinity

Ya el inicio a modo de prólogo, enlazado al final de la película, está enmarcado en un manicomio, preludio de la locura a la que vamos a asistir. Cuando la historia empieza propiamente dicha, el escenario se trasladará a una feria, que el cine normalmente ha utilizado como un presagio de algo turbio, oscuro o enfermizo (recordemos “Freaks”), un lugar malsano origen de cosas malas.

Se nos presenta un Doctor Caligari, caracterizado de forma muy histriónica por Werner Krauss, y junto a él la presencia más impactante, protagonista junto al decorado, de los momentos más icónicos del film, Cesare el sonámbulo, magistralmente interpretado por Conrad Veidt. Junto a ellos un joven que se convertirá en centro de la trama interpretado por Fredrich Feher, y la chica, Lil Dagover. Toda una galería de personajes que entroncan en buena medida, con el Drácula” de Bram Stoker y su posterior hito cinematográfico que es el “Nosferatu” de Murnau, además de con los malos omnipotentes que tiene su continuación en el “Doctor Mabuse” de Fritz Lang, hasta “M, el vampiro de Dusseldorf”

Una película que tiene mas un carácter de obra colectiva frente al de autoría. El ya comentado guión y sobre todo el diseño de producción y la concepción que buscó el productor Erich Pommer, unida al buen oficio de un director Robert Wiene, que ese mismo año rodó “Genuine” y posteriormente “Las manos de Orlac”, crearon una pieza clave del cine, que extrañamente no estuvo dirigida por alguno de los grandes de la época como Fritz Lang (que abandonó el proyecto) o Murnau.

Decorados curvos, dislocados, retorcidos con una extrema teatralidad que los lleva a la irrealidad, son el eje sobre el que perdura un film que todo él trasluce desasosiego, crispación y un mundo de pesadilla. Un film que abre y cierra a la vez la versión mas extrema de la corriente expresionista y que para algunos es la primera película de terror de la historia.

Interesante vista en 2020, siempre que tengamos presente la distancia sideral de técnica y narrativa de la época, pero que en cualquier caso sigue manteniendo su magnetismo y es capaz de grabar en nuestra memoria algún que otro momento como el despertar de Cesare o el rapto de Jane. Momentos que son historia, hisoria del cine que es y será siempre “El Gabinete del Dr.Caligari”